FRACTURA POR ESTRÉS

¿Qué son las fracturas por estrés?

A veces es posible romperse un hueso sin necesidad de haber sufrido ningún golpe. Esto es lo que ocurre con las fracturas por estrés.  Este tipo de fracturas son propias de deportistas que realizan una actividad física continuada. En muchos casos son de difícil diagnóstico ya que su sintomatología es muy parecida a la de otras lesiones. La causa de estas fracturas es la repetición prolongada de fuerzas o micro lesiones mantenidas en el tiempo.

¿Qué quiere decir esto? Que un hueso con alguna pequeña lesión que por sí solo nunca llegaría a romperse, con el paso del tiempo, si el hueso sigue recibiendo carga y se somete a un estrés máximo, esa micro rotura puede derivar en una mucho mayor.

Esto tiene una sencilla explicación. El tejido óseo está compuesto por colágeno, el cual se encarga de reparar los daños sufridos por agresiones. Cuando estas se producen de forma muy seguida, superan su capacidad reparadora rompiendo el equilibrio creación-destrucción y provocando una fractura.

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Síntomas de una fractura por estrés

Normalmente se comienza sintiendo un leve dolor mientras se realiza la actividad que suele desaparecer cuando se descansa. Sin embargo, después de un par de semanas, aproximadamente, el dolor se vuelve continuo incluso cuando dejas de practicar el ejercicio, siendo habitual presentar signos de inflamación.

Las partes del cuerpo más proclives a padecer este tipode fracturas son la tibia, el peroné (fíbula), los huesos del pie (metatarsianos) y el fémur. Y entre los grupos de riesgos se encuentran corredores de fondo, soldados, marchadores o profesiones en las que se camine continuamente. Además, según algunos estudios, las mujeres presentan más riesgo de fractura por estrés que los hombres.

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Cuál es el tratamiento de las fracturas por estrés

El tratamiento varía dependiendo de la zona donde se produzca la lesión pero, normalmente, se recomienda reposo y, en la mayoría de los casos, también inmovilización de la parte afectada de 6 a 8 semanas. Y, en algunas ocasiones, sobre todo si el hueso dañado es la parte anterior de la tibia, el cuello del fémur, el quinto metatarsiano o el escafoides del pie, la mejor solución es la intervención quirúrgica.

 

Cómo prevenir este tipo de fracturas

No hay ninguna norma estandarizada para prevenir este tipo de lesiones. No obstante, hay factores que se deberían tener en cuenta para prevenir las fracturas por estrés como realizar un buen calentamiento; una alimentación sana, rica en calcio y minerales; evitar superficies muy duras e irregulares cuando se realice la actividad física; intentar no correr más de 60 km semanales y respetar los tiempos de descanso.

José A. Grande.

 

 

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