Pata de Ganso

Como hemos comentado en anteriores artículos, la pata de ganso es una de las afecciones más frecuentes en los corredores. Esta patología aparece, sobre todo, en personas que pisan de forma incorrecta, tiene problemas en la zona lumbar o han desarrollado un exceso de ejercicio físico.

Solemos encontrar la llamada pata de ganso en la parte lateral interna de nuestra rodilla y está formada por los tendones de tres músculos: el sartorio, el recto interno y el semitendinoso. Cuando se produce la irritación e inflamación del tendón de inserción de estos tres músculos es cuando se produce la llamada pata de ganso, más frecuente en corredores o en mujeres de mediana edad.

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Síntomas de la tendinitis de pata de ganso

Como ya hemos dicho, el síntoma más frecuente de la tendinitis de la pata de ganso es el dolor. Este puede ser de distintos tipos, -como dolor constante o más agudo-, y siempre se acompaña de un fuerte dolor al palpar la zona interna de la rodilla. También se puede sentir quemazón u hormigueo en la parte interna de la rodilla.

Es importante acudir a un especialista si se nota dolor tan solo al iniciarse el movimiento. En las fases menos avanzadas de la enfermedad, este dolor puede ir desapareciendo a medida que se calienta el músculo, pero suele volver a aparecer cuando se termina el entrenamiento. Es importante atajar el problema antes de que su aumento impida el poder realizar cualquier tipo de ejercicio.

¿Por qué se produce la tendinitis de pata de ganso?

Ojalá existiera una única respuesta, pero lo cierto es que no es así. En ocasiones, puede deberse a problemas en la pisada o a un exceso de ejercicio físico (sobre todo en deportistas cuyo entrenamiento se basa mayoritariamente en el running) pero a veces puede tener relaciones con problemas en la zona lumbar y la pelvis. Estos problemas pueden darse,  su vez, debido a reflejos patológicos tanto de próstata en el hombre como de útero en la mujer.

Existen tratamientos para este problema, que suele consistir en estiramientos específicos para la zona (como frío para disminuir la inflamación o auto-masajes), tratamientos para las disfunciones de útero y próstata o, en ocasiones, mediante un cambio en los hábitos alimenticios de la persona que lo padece.

Un consejo: si sientes dolor agudo, es mejor que te tomes un parón antes de que aumente el riesgo de que el dolor vaya a más. En muchas ocasiones se presenta inflamación. Guarda reposo relativo y realiza ejercicios suaves como método de rehabilitación, aplicando hielo 5 minutos y descansando 10 (sobre todo después del entrenamiento) y repitiendo esta acción unas cuantas veces. De esta forma, cuando el dolor vaya remitiendo, puedes volver a realizar ejercicio, siempre con sesiones breves de carrera y tan solo aumentando la intensidad cuando la rodilla esté preparada.

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