Tendinitis en el tendón de Aquiles.

El tendón de Aquiles se encuentra en la parte posterior del pie, justo encima del talón. Conecta el talón con los dos músculos de la pantorrilla y ayuda a nuestros pies a avanzar hacia delante cada vez que damos un paso.

Si el tendón se hincha o se irrita debido a su uso excesivo, se puede desarrollar una afección dolorosa denominada tendinitis de Aquiles. Si se deja sin tratar, puede convertirse en una afección crónica que acaba imposibilitando la marcha.

La tendinitis de Aquiles es una lesión muy frecuente entre los corredores. Pero también puede darse en jugadores de baloncesto, bailarines y personas que someten a sus pies a tensiones fuertes y repetidas. Puede ser muy dolorosa.

Tendinitis en el tendón de Aquiles
SÍNTOMAS

Se presenta en personas más jóvenes. Los síntomas comienzan de manera gradual y espontánea. Se advierte dolor y sensación de quemazón especialmente durante las actividades de la mañana. Puede mejorar levemente durante las actividades iniciales, pero empeora si se realizan más actividades. Empeora con el ejercicio. Con el transcurso del tiempo, el dolor es provocado por una menor cantidad de ejercicios.
En general, el tendón de Aquiles se hincha, está caliente y sensible en la zona que se encuentra alrededor de 1 a 4 pulgadas por encima de la inserción del talón. A veces se advierte fricción con la palpación suave del tendón durante el movimiento del tobillo.
La tendinosis se presenta de manera similar, pero generalmente en personas de mediana edad. Si se presentan un dolor intenso y una capacidad limitada para caminar, esto puede indicar un desgarro parcial del tendón.

CAUSAS

La causa de la paratendinitis no se entiende bien, aunque existe una correlación con el aumento reciente de la intensidad de los ejercicios que implican correr o saltar. Se puede asociar con actividades repetitivas que sobrecargan la estructura del tendón, problemas de postura, como pie plano o pie con arco elevado; o bien, problemas con el calzado o el entrenamiento, como correr sobre suelo irregular o excesivamente duro o correr sobre superficies inclinadas. La tendinosis también se asocia con el proceso de envejecimiento debido al entrenamiento.

PREVENCIÓN

Los corredores que entrenan demasiado, que realizan un trabajo excesivo de cuestas, que corren frecuentemente en pista o que tienen poca flexibilidad en las caderas, rodillas y tobillos, o debilidad de los músculos que estabilizan el tobillo y que soportan los arcos plantares, pueden ser propensos a sufrir una tendinitis del tendón de Aquiles. A menudo, los corredores se centran en estirar grupos musculares aislados (como la pantorrilla) para prevenir las lesiones del tendón de Aquiles, pero las lesiones de este tendón pocas veces se deben a un único músculo contracturado. Por este motivo, es fundamental incrementar el rango de movilidad de toda la pierna.

Este ejercicio de estiramiento también servirá para prevenir y tratar el dolor del tendón de Aquiles. No hay duda, las aceras irregulares y los cordones desatados causan una parte de los esguinces de tobillo. Pero los corredores que supinan (tendencia de impactaren el suelo con la parte lateral del pie) son más propensos a sufrir esguinces de tobillo. Durante la fase de despegue del ciclo de carrera se produce una cierta supinación natural, cuando el tobillo se eleva del suelo y el antepié y los dedos ayudan a impulsar el cuerpo hacia delante. Sin embargo, una supinación excesiva tensa los músculos y tendones que estabilizan el tobillo, lo que puede provocar un desgarro parcial o completo de los ligamentos del tobillo en la parte lateral del pie.

A menudo, los corredores giran el tobillo y se recuperan de inmediato, tras lo que siguen corriendo sin problemas, pero si esto se repite, el tobillo cada vez se vuelve más inestable, lo que incrementa el riesgo de esguinces con el paso del tiempo. Si tiendes a girar el tobillo al correr o si tienes unos arcos plantares altos, puede que te beneficien los siguientes ejercicios, que fortalecelos tendones y músculos del pie y el tobillo. Gracias a ello, puedes reducir tu tendencia a girar el tobillo hacia fuera.

EJERCICIOS 1

1. Ponte un lastre de 2 kg en el tobillo derecho.

2. Túmbate sobre el costado izquierdo en un banco, con el tobillo derecho sobresaliendo del borde.

3. Coloca el pie de modo que el tobillo y los dedos se sitúen en línea recta, paralelos al suelo.

4. Mientras mantienes el pie en esta línea recta, eleva el pie hacia el techo. Se trata de un movimiento muy ligero, en el que el pie sólo se mueve unos 10 grados. Repite el movimiento 10 veces con cada pie. Llevar zapatos de tacón alto provoca tendinitis del tendón de Aquiles. Aunque es cierto que los zapatos de tacón alto pueden poner en tensión el tendón de Aquiles, esto no es suficiente por sí solo para provocar una tendinitis. Cualquier corredor que no realice unos estiramientos adecuados será propenso a sufrir una tendinitis de este tendón. Todos los deportistas obtendrían beneficios si utilizan a diario zapatillas de correr con elementos de sujeción. Pero como somos conscientes de que esto no es lo que sucede en realidad, recomendamos que aquellos que usan zapatos de tacón con regularidad no olviden tomar medidas preventivas. Cuando estés sentado en tu mesa de trabajo, quítate los zapatos y extiende una pierna hasta situarla en paralelo al suelo. Bloquea la rodilla y flexiona despacio los dedos de los pies hacia la rodilla. Repite este ejercicio 10 veces con cada pierna, de modo que puedas combinar el uso de zapatos de tacón y correr sin que surjan problemas.

EJERCICIOS 2

1. Siéntate en una silla y pon una toalla en el suelo frente a ti.

2. Apoya el pie descalzo sobre la toalla y mantenlo en el suelo.

3. Empezando con el 5º dedo, contrae los dedos como si intentaras apretujarla toalla y llévala hacia la línea media del cuerpo. Imagina que quieres pasar el 5º dedo por debajo del pie para juntarlo con el dedo gordo.

4. Sin mover el talón, continúa apretujando y moviendo la toalla hasta hacer 10 repeticiones o hasta que la toalla esté totalmente arrugada. Cambia depie y repite el ejercicio.

TRATAMIENTO

Reposo: La mejor forma de cuidar la tendinitis en el tendón de Aquiles es el reposo. El descanso disminuye la inflamación y evita que su tendinitis se empeore. Usted podría sentir dolor cuando empiece a correr o hacer ejercicios. El dolor por lo general desaparece cuando sus músculos se calienten, pero el dolor puede regresar. Su médico puede solicitarle que suspenda sus entrenamientos y sus ejercicios acostumbrados. Él podría recomendarle otros ejercicios para realizar hasta que su tendón de Aquiles se recupere.

Hielo: El hielo disminuye la inflamación y el dolor. Ponga hielo en una bolsa plástica. Cúbralo con una toalla. Coloque este paquete en su tendón de Aquiles durante 15 a 20 minutos, de 3 a 4 veces diarias. Haga esto durante 2 a 3 días o hasta que el dolor haya desaparecido.

Calor: Después de 2 o 3 días usted puede aplicar calor para disminuir el dolor y la rigidez. Utilice una botella de agua caliente, bolsa de calor, una tina de burbujas o una compresa caliente. Para hacer una compresa, moje una toalla limpia en agua caliente. Escurra el exceso de agua y colóquela en su tendón de Aquiles por 15 a 20 minutos, de 3 a 4 veces diarias.

Fisioterapia: Estirar y fortalecer los músculos puede ayudar a disminuir la rigidez en su tendón de Aquiles. Los fisioterapeutas pueden enseñarle ejercicios y tratamientos especiales para que su tendinitis mejore con mayor rapidez.

Soporte para el pie y tobillo: Puede ser necesario usar plantillas en sus zapatos. Podría ser necesario usar una cinta especial alrededor de su talón y parte trasera de su pierna. También puede ser necesario que usted use un yeso, una abrazadera elástica o una bota especial de soporte.

POSIBLES COMPLICACIONES

El riesgo de sufrir una ruptura del tendón de Aquiles es pequeño, aunque está presente. Por lo general, se evita el regreso a las actividades deportivas normales que implican correr y saltar hasta que el dolor desaparezca completamente y la zona en cuestión no esté sensible al tacto.

En nuestra clínica de fisitoerapia de Las Rozas tratamos de ayudar a mejorar cualquier tipo de lesión o dolencia como consecuencia de una actividad física moderada o intensa. Una de nuestras especialidades es la fisioterapia deportiva.

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José A. Grande

3 comments

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