Hasta pronto Sables.

¡Hola! Hoy quiero hablaros de lo que fue mi paso por Sables 2016, de cómo lo viví, así como compartir con vosotros cada una de las etapas y mis marcas de mi perfil de Strava en cada un de ellas.

Terminó Sables con  257 km que dieron para mucho, un Sables 2016 que ha tenido de todo, pero sobre todo arena, mucha arena. Os dejo datos de mi Strava en cada una de las etapas de mi paso por el desierto.

Etapa 1

Como os decía hemos tenido de todo y empezamos con duro, una primera etapa con muchas dunas. Los nervios a flor de piel y muchas ganas de empezar, momentos en los que te asaltan las dudas. No sabes cómo vas a estar, cómo van a estar los demás y cómo va a responder nuestro cuerpo en el desierto.

Teníamos 14 kilómetros de dunas por delante, ¿quién dijo miedo? sin duda esta fue una etapa complicada en la que había que navegar, orientarse a través del desierto, un primer día en el que había que medir fuerzas.

A pesar de las dificultades, me sentí bien y en forma. Salimos con algo de reservas ya que era una etapa de guardar energía y probar cómo vamos a responder a ese peso que llevábamos.

En mi mente queda el recuerdo de esas dunas del desierto de Merzouga donde cada rival fija su camino. Momentos en los que tienes que ser hábil para poder guiarte a través de ellos ya que las balizas es muy complicado verlas. Tienes que fiarte de tu instinto y si no del redbook, fue una etapa dura pero que presagiaba que este reto, esta competición sería buena para mí.

Etapa 2

Sables no da tregua para nada. El descanso es el mínimo, las condiciones precarias sólo a base de nuestro alimento, con esas limitaciones de peso y con  mucho calor.

En esta ocasión teníamos que recorrer 41,3 kilómetros,  casi una maratón. Una etapa complicada, dura, en la que  teníamos que cumplir todos los requisitos, pasar por todos los checkpoints que era donde se nos proveía de ese agua tan necesario.

Como os decía, también esta fue una etapa complicada y dura pero en la que me sentí bien, bastante mejor que el primer día ya que, en esta ocasión, los nervios están fuera y salvo algún minuto de dificultad me permito llegar bien, disputando la etapa. Lo único importante es llegar a la meta.

Un componente muy bonito de este tipo de carreras es que son pruebas en las que prima el compañerismo. Llegue a la meta con un corredor que estaba disputando la etapa, entramos de la mano, disfrutamos ya que como os digo en estas pruebas lo principal más lo que se comparte lo que se vive en el desierto.

Etapa 3

El tercer día volvimos a tener arena. Nuestra fiel compañera a lo largo de todo Sables.  Ha estado con nosotros más de un sesenta por ciento de los kilómetros recorridos, arena, dunas, ríos secos que por momentos se  convierten casi en arenas movedizas...

El estar en cabeza es algo que les inquieta a los africanos. En esta tercera etapa deciden probarme y fijan un ritmo muy alto. Me arrastran a través de las dunas y yo les sigo porque ellos navegan muy bien, son capaces de crestear de forma impecable, de ver cómo hay que correr por encima de las dunas... motivo por el cual, trato de seguirles el máximo tiempo posible. Paso dificultades, como pasamos en cada una de las etapas. Dificultades que no me aplacan y lo que hago fijar mi ritmo y tratar que ese esfuerzo me sirva de concentración.

Los últimos seis kilómetros empiezo a sentirme bien otra vez, un terreno totalmente plano en el que empiezo a correr y acortar distancia con los primeros que se me habían escapado. Fue una etapa complicada pero el final fue muy bueno, terminé en una cuarta posición, una tercera en la general.

Tres días muy buenos pero quedaba aún mucho, la etapa larga: la doble maratón.

Etapa 4

Cuarto día, tocaba afrontar la etapa a la que más temor tenemos. Teníamos que abordarla  con el mayor de los respetos, 84 kilómetros, casi nada.

Un único pensamiento en mi cabeza, vencer. Me habían dicho que era una etapa corredora pero Sables siempre puede sorprenderte.

En esta estapa, vuelvo a experimentar lo que es ir en cabeza, y esta vez lo viví durante muchos kilómetros ya que hasta el kilómetro sesenta pude pelear de tú a tú con los mejores.

En esta ocasión, los cincuenta primeros clasificados en la general salimos tres horas más tarde que el resto de corredores a fin de homogeneizar el grupo. Cuando salimos ya había gente que ya estaba corriendo algo que me aportó motivación extra. Cada vez que pasaba a un corredor español sus ánimos suponían un aliento para seguir corriendo. Y es que aún pensaba en ganar Sables, mi imaginación se disparaba y como os digo hasta el kilómetro sesenta estuve en cabeza, les veía sufrir y que por momentos no podían seguir mi ritmo, esto era algo que me motivaba aún más, sentirme fuerte,  ya que pase de debutar el año pasado a poder plantarles cara, por lo que yo no paraba de correr.

Pero en los últimos kilómetros pierdo cuerda, mis fuerzas empiezan a flojear,  los marroquíes comienzan a ser más fuertes y a mí cada vez me cuesta más pero sigo caminando y corriendo.

Afrontando los últimos 10 kilómetros vi una puesta de sol espectacular, se hizo de noche, un terreno totalmente plano en el que disfruté y viví unos momentos especiales en los que escuchas tu interior, en los que te sientes conectado con el desierto.

Cuando terminas llegas con mucha fuerza y muchas ganas, había vencido esa doble maratón.

Etapa 5

Después de esa doble maratón empezaban a escasear las fuerzas, el cuerpo empieza a sentir que falta energía. Esta maratón es posiblemente es la etapa más complicada, todos esos kilómetros ya recorridos a lo largo del desierto comenzaban a hacer mella en mí.

Tenía una ventaja de 7  minutos y 50 segundos sobre el cuarto y sabía que le tenía pisándome los talones por lo que tenía claro que en esta última maratón iba a darlo todo. En esta etapa se decidía todo. Salí y pelee hasta donde mis fuerzas lo permitieran pero, desgraciadamente para mí, los africanos marcaron un ritmo muy alto, trabajaron en equipo.

Siete largos kilómetros de dunas en los que yo intenté seguirles, pero una vez terminaron esas dunas yo comenzaba a estar muy cansado y sin fuerzas, empecé a tener problemas. Pasé el primer checkpoint,  aún con opciones de podio, pasé el segundo en el que  los españoles seguían dándome su aliento y apoyo, pero mi cara ya no mostraba la sonrisa  sino cansancio. En mi mente daba igual la posición solo importaba seguir luchando,  llegar a meta, pasé el tercer checkpoint… estos últimos kilómetros y llegué. Tengo que rendirme ante la evidencia he hecho lo que he podido, he hecho un buen Sables, pero ha habido atletas que lo han hecho mejor, los tres primeros. He hecho una cuarta posición por lo que el momento de llegada es momento de felicitar a los ganadores y al resto de personas que compitieron conmigo ya que, al final, en Sables ganamos todos. Ese momento final de la maratón es muy especial, cada uno de los mil doscientos corredores que vivimos Sables tenemos nuestra propia historia. En meta se viven momentos de hacer balance, tu cara refleja la felicidad.

He culminado Sables y si algo tengo claro es de que una vez cruzas la meta has alcanzado el éxito.

Yo no alcancé el podio pero soy joven, tengo muchos años por delante, y estoy convencido de que volveré a Sables y esta vez lo haré para subirme al podio.

Como os decía, cada uno de los mil doscientos corredores que salimos el primer día tenemos nuestra propia historia, os dejo un vídeo de lo que fue la mía, un resumen de mi paso por Sables 2016. 

Sables es una de las aventuras que me ha llevado al límite, que me ha hecho esforzarme para mejorar mis marcas. Agradecer a Andrea y a Víctor las entradas que escribieron en este blog dándome sus consejos para afrontar esta prueba. Ya sabéis que este blog cuenta con un equipo de profesionales a los que podéis dirigir vuestras dudas para que os ayuden a mejorar y a llegar a ese límite. No olvidéis poner el hashtag #NoPiensesPregunta si dirigís vuestras preguntas a través de las redes sociales.

2 comments

  1. Josan Lorca 28 abril, 2016 at 18:18 Responder

    Este año te doctoraste en Sables.Chapeau.Me has hecho disfrutar.El cambio con respecto al año pasado ha sido espectacular.
    Enhorabuena Chema.Nos quedan muchos días de gloria mientras sigas motivado.
    Un abrazo crack.

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